Mes 7: Conclusión

 

Libre de Azúcar y Harinas Refinadas

Mes 7: Conclusión

A finales de Febrero empecé a llevar una alimentación libre de azúcar y harinas refinadas. Les estuve comentando todo sobre el proceso hasta que lo único que quedaba por decir era “fué fácil y no tuve los resultados que esperaba”. Como era fácil y quería ver si realmente no funcionaba seguí comiendo igual hasta que ya no lo hice.

Durante seis meses mis alimentos se miraban algo así:

Desayuno:

Licuado de frutas con linaza y aceite de coco

Huevo – en mil y un presentaciones – con tocino, con jamón, con papá rayada, estrellados, revueltos, con calabacita rayada, con chayote, volteados, pochados, duros, entomatados, encebollados, o a la cacerola.

Colación – fruta de preferencia de mano como pera, platano y manzana, si necesitaba consentirme uvas.

Comida:

Crema de Verduras – espinaca, chayote, papa, calabacitas, zanahoria.

Carne (mucha) o pollo con dos verduras

Colación – fruta o verdura

Cena: avena con ciruelas o plátano y/o comida preparada de días anteriores que vive en mi refri.

Seguí llevando este estilo de alimentación hasta hace un mes cuando mi hijo descubrió los cheerios y los empecé a comprar en casa. Empecé probándolos y después sirviéndome un plato, hasta que un día me descubrí comiendo de la mesa de postres en la reunión con mis amigas y luego ya de plano preparando hot cakes, pan francés para cenar y poniéndo un pan en mi plato del desayuno además de acompañar mi comida con tortillas y ponerle pescaditos a mis sopitas.

Ha sido mucho más notable el contraste hacía regresar a lo malo de lo que fué el llegar a lo bueno. El llegar a lo bueno fue paulatino y silencioso, tanto que ni cuenta me dí de que ya no me dolía la rodilla o que la ropa me quedaba enorme y que la báscula ya ni me preocupaba. Ahora que he vuelto a comer azúcar y harinas refinadas pues en cuestíón de tres semanas me dolió otra vez la rodilla, y la cadera, y la cabeza, me da pereza moverme y mis pensamientos tienden más hacía ser depresivos… y claro, huyo de la báscula.

Conclusión: puedo decirles que llevar una dieta libre de azúcares añadidas y harinas refinadas si es efectiva, si me gusta, y si voy a regresar a este estilo de alimentación. Creo que para llevarla de manera efectiva de por vida es necesario que me guste más la cocina, descubrir más y mejores formas de sustituir el pan y llevar mi postre a las reuniones con las amigas.

Cuando tenga un poco más de tips y trucos para lograrlo con gusto les escribo un post al respecto. Por ahora me dedicaré a descubrirlos.